Óscar Puente descarta dimitir tras el accidente en Urda, aunque viva «un calvario», y vuelve a señalar al centro de control de Adif
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha descartado que se plantee dimitir porque no va con su carácter ni se lo ha pedido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y ha dicho que no es el momento para hablar de su continuidad sino de aclarar lo ocurrido en el accidente ferroviario de Urda (Toledo).
«Voy a seguir adelante tratando de cumplir con mi deber, que es para lo que me han puesto aquí y que, en este caso, es dar la cara, explicar, esclarecer y pensar en cómo mejorar el sistema y cómo ofrecerle confianza a la ciudadanía», ha dicho en una rueda de prensa celebrada este viernes en Madrid.
Puente, que también ha rechazado que vaya a dejar su cargo «por lo que diga la oposición», ha asegurado además que no se va a esconder «detrás de nadie» porque cree que no tiene nada por lo que hacerlo.
A la pregunta de si dimitiría de aportar esto algún alivio a las víctimas, el ministro ha contestado que se trata de un tema «muy delicado», y ha añadido que ignora «qué nivel de confort le puede proporcionar» a los afectados y a sus familiares que tome esa decisión.
«A alguien que ha perdido un hijo, que ha perdido a su padre a un hermano o si ha perdido una pierna, no sé si es relevante plantear algo así, sinceramente«, ha apuntado.
Ningún trabajador «como escudo»
En su intervención inicial, el titular de Transportes ha insistido en que, por el momento, los indicios apuntan a que el coche del miércoles entre un tren AVE de Renfe y otro de Iryo se debió a un fallo en el centro de control de mando de ADIF.
Eso sí, ha señalado, no va a utilizar «a ningún trabajador como escudo ni a prejuzgar responsabilidades» antes de que concluya la investigación, aunque tampoco va a permitir que se confunda la exigencia de responsabilidades con la necesidad de encontrar rápidamente culpables y ha vuelto a señalar lo ocurrido en el centro de control de Atocha.
Vivirá «un calvario» en la campaña electoral
Puente ha confirmado que ha recibido el respaldo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para continuar en el cargo, señalando que nunca será «un problema» si el jefe del Ejecutivo considera que es mejor que se aparte. «No creo que se dé el caso y por tanto voy a seguir adelante tratando de cumplir con mi deber», ha recalcado.
En ese sentido dice que es «una persona muy pequeña para el proyecto político» del que forma parte y por tanto, si pensara que su continuidad es perjudicial, habría dimitido. «Es más, le aseguro que pasar por esta circunstancia en dos ocasiones en un año no se lo deseo a nadie», ha indicado a continuación.
Por el contrario, ha rechazado que vaya a dimitir por que se lo pida el PP porque, dice, llevan haciéndolo casi desde que aterrizó en el Ministerio. «Si me tengo que regir por lo que dice la oposición, habría dimitido hace muchísimo tiempo», ha asegurado.
En plena precampaña electoral ante las elecciones generales del 29 de noviembre, dice ser consciente de que le van a someter a un «calvario» con «insultos», «descalificaciones» y atribuciones de culpabilidad y considera que lo fácil sería salir del Gobierno. «Pero ni es eso lo que va con mi carácter, ni tampoco es lo que el presidente me ha pedido», ha afirmado.
En todo caso, ha asegurado que no ha pensado en la campaña –que comienza en menos de dos semanas– porque no tiene «ni tiempo ni ánimo» y nadie entendería que lo hiciera en este momento.
Puente dice no saber si su dimisión puede reconfortar a las víctimas del accidente. «Es una pregunta muy delicada porque supone situar en una decisión mía reconfortar a gente que ha perdido a familiares», ha dicho.
«No se qué nivel de confort le puede le puede proporcionar a una víctima que yo dimita, en qué medida de cero a cien le reconforta si ha perdido un hijo, si ha perdido a su padre, si ha perdido a un padre, si ha perdido una pierna, no sé si es relevante sinceramente», ha reflexionado.
«Carnaza política»
Por último, Puente ha querido contrastar las críticas que está recibiendo tras el accidente de Urda (Toledo) con el modo en que actuó el PSOE –que estaba en la oposición– tras el accidente de Angrois en el año 2013 que causó 80 fallecidos.
En ese sentido ha defendido que los socialistas no pidieron la dimisión de la ministra de Fomento en ese momento, la ‘popular’ Ana Pastor y la única comparecencia parlamentaria que ofreció entonces fue «de guante blanco».
A su juicio esto es lo que hace «la gente decente» ante una tragedia de esta magnitud «y no utilizar las vidas humanas para hacer carnaza política», ha reprochado.
